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domingo, 30 de abril de 2017

Hay una desilusión bajo la lluvia...



Willem Haenraets



Es otoño, está lloviendo...
Son las 20 horas y ya se percibe la cara de sobriedad en un otoño gris que se acerca para dejarnos sus placeres y necesidades, que tal vez no son los nuestras.
¿Cuántas veces sentimos que todo nos cuesta tanto?. Muchas veces... La desilusión es una manera de devolvernos las demasiadas expectativas que depositamos en algo que soñábamos con tanta fuerza, que amábamos con el alma...


¿A quién le importa?.



La desilusión nos dice con su palabra hostil y sin compromiso que te bajes, que no eres el centro de todo, que tienes que ver LA REALIDAD. A veces, los sueños son tan grandes que ocultan, cubren con velos los ojos, toman decisiones sin consultar, nos abandonan...

Hay que apostar a la ilusión de nuevo, otra vez, para seguir caminando porque así es la vida: esperanza. 

Estoy sola... mi gata se ha refugiado dentro del hogar, no delante de él sino dentro porque no quiere ver; necesita oscuridad porque la lluvia... a ella... también la desilusiona.

Luján Fraix-2016


La vida empieza hoy, de Douglas Kennedy





¿Por qué todos soñamos con un cambio
en nuestra vida y por qué el cambio siempre nos parece
una lucha titánica?

¿Por qué nos asusta tanto la pregunta:
Qué es lo que quiero?.

La novela de Douglas Kennedy analiza todas estas cuestiones
en el marco de un breve encuentro,
y ahonda en las posibilidades de descubrir
un nuevo amor en plena madurez.
Asimismo,
es un libro que funciona como un espejo
para que el lector se enfrente
a sus propios dilemas,
dudas y sueños.




sábado, 29 de abril de 2017

Personajes de novela: Rosaura




"Rosaura vivía allí con sus padres Magdalena Shalli, Juan Waner y su hermano Juan José. La niña había nacido a los siete meses, pero gozaba de buena salud a pesar de que la medicina aún no contaba con los recursos necesarios para atender los imprevistos o situaciones que escapaban de lo común. Rosaura, rubia de ojos transparentes, en la cuna de madera con ruedas de carrito medieval, parecía pilotear una nave en medio de un mar bravío. Era una beba inquieta con un carácter extraño mezcla de rebeldía y sumisión. Todavía no sabía del abolengo y de la pobreza, de la salud y de la enfermedad, pero se rebelaba con sus gritos y sus uñitas de gato que arañaban los barrotes de su cuna alba. Era una criatura que llegaba para servir… ¿A quienes?." (fragmento)

Vivir para los demás... ¿amor o sacrificio?.

Puede una persona vivir tratando de complacer a otros toda su existencia por obligación... o quizá por amor. Darse cuenta al final de su camino que los años habían transcurrido y que ella no se había dado cuenta por estar inmersa en un torbellino de recuerdos, dolores, partidas y ausencias. ¿Tuvo una vida estéril o la felicidad de dar fue más importante que todo? ¿Rosaura... prisionera? ¿Alguien la retenía? ¿Se puede dar tanto y no recibir nada?. ¿DÓNDE ESTÁ EL LÍMITE?.




"MI CARICIA EN TUS MANOS"

Mi refugio





Mi refugio, el escritorio, donde habitan las palabras que sanan... Los gatos, la ventana hacia la libertad, escuchar el trino de los pájaros y sentir el latido del amor durmiendo entre los muros, en cada pétalo, en el ronroneo de la lluvia...

Se puede volver de la tristeza a habitar la casa?

Es temprano para recoger cenizas aunque siento huecos insondables y grises que rezan bajo mi piel que grita, que pide ayuda, que todavía cree...

Mañana volveré a mirarme en las estrellas para saber si estoy viva.



Luján Fraix-2015


viernes, 28 de abril de 2017

En el país de la nube blanca, de Sarah Lark





Una inolvidable historia en el exótico marco de Nueva Zelanda.

Londres 1852.
Dos mujeres emprenden la travesía en barco hacia Nueva Zelanda. Para ellas significa el comienzo de una nueva vida como futuras esposas de unos hombres a quienes no conocen.

Gwyneira está prometida al hijo de un magnate de lana, mientras que Helen, institutriz de profesión, ha respondido a la solicitud de matrimonio de un granjero.


¿Hallarán la felicidad y el amor en el extremo
opuesto al mundo?


"En el país de la nube blanca", el debut más exitoso de los últimos años en Alemania, es una novela cautivante sobre el amor y el odio, la confianza y la enemistad.

***


Sara Lark, la autora, trabajó muchos años como guía turística en Nueva Zelanda, cuyos personajes asombrosos han ejercido desde siempre una atracción casi mágica sobre ella. Sara es Alemana y vive en España.


jueves, 27 de abril de 2017

La nodriza




Al cochero


            Siglo XVI.
Se llamaba Isabel como la princesa Isabel de York casada con Enrique Tudor. Vivía en una aldea próxima al extremo de la calle que llevaba a la residencia Hampton Court, hacia lo alto de la villa. Ese camino frecuentado por los caballeros de la corte, oscuro por tramos, dominado por altas murallas, era bello y siniestro.
Isabel trabajaba de nodriza, cuidaba a un futuro rey que se llamaba Eduardo: un niño de cejas pobladas y uñitas de gato.

Una tarde, se fue por el camino del cementerio junto a la iglesia de los campesinos. En el lugar había dos sepultureros que se despertaron cuando ella les gritó. Estaban descansando entre dos tumbas.
Una sombra encapuchada la seguía en su recorrido por el camposanto; Isabel no se animaba a mirar para atrás. El hombre no hablaba. Si ella se detenía, él también lo hacía; llevaba un hacha en la mano. Cuando regresó junto a los trabajadores les contó lo sucedido, entonces cada uno tomó un bastón y recorrieron el lugar pero no encontraron a nadie. El espectro había desaparecido o, tal vez, estaba en su imaginación de niña porque ella siempre decía que los fantasmas la buscaban…

Al otro día, Isabel regresó a la residencia a cuidar a su bebé de ocho meses; ella llevaba una cruz en las manos y todo el mundo la llamaba nodriza-madre.

A pesar de sus tantas ocupaciones, Isabel llevaba a cabo los asuntos diarios con fuerza y alegría. Temprano, por la mañana, iba a la capilla donde escuchaba los sermones de los monjes; más tarde, alimentaba al niño y acomodaba su alcoba de querubines…

Al atardecer, la nodriza se retiró…
En una especie de patio interior un centenar de ancianos estaban esperando al rey. Esas personas temblorosas parecían ser hombres castigados, encorvados y dementes. Uno de ellos tomó a Isabel de un brazo, tenía una caperuza marrón y sólo se veían sus ojos.

En la calle, pasó primero por el mercado de frutas, por la acrópolis y la galería de perfumistas… Había sombras en las tinieblas de la ciudad gris. Isabel quiso ir al templo que estaba edificado al pie de una colina; desde abajo, se contemplaban las murallas que subían igual que paredes de tumbas.
De repente, escuchó pasos porque se acercaban los viejos con antorchas que arrastraban las piernas como esclavos negros. Isabel se asustó pero ellos, sin verla, desaparecieron entre las columnas y los ataúdes comenzaron a hamacarse con la brisa del mar.

Detrás, entre las sombras de los árboles, el hombre de la caperuza miraba…
Enrique VIII, rey de Inglaterra y padre de Eduardo, era astuto y nada le importaba sólo su bien; creía que se parecía a Dios. Podía despreciar lo que no le gustaba rápidamente y dar cien excusas para defenderse. Siempre tenía razón. Isabel le daba lástima y pensaba que era una pobre adolescente.

Al otro día, la nodriza fue a la iglesia de “La Anunciación” y, entregada al sacrificio, comenzó a cantar con voz de criatura. Los monjes lloraron de emoción mientras que los nobles, en el oficio religioso, cubrieron de elogios a Isabel e hicieron donaciones con gratitud y admiración hacia la artista que pedía ayuda.
La joven se elevaba humildemente en medio del tumulto de cariño; con la cabeza inclinada agradecía a la Virgen Santa. Parecía un arcángel de la Biblia con su vestido blanco hecho jirones.

Había un príncipe en la primera fila de bancos que la miraba conmovido. En un costado del monasterio, se encontraban dos arpistas que tenían cuernos de elefantes, órganos y campanas.
Isabel terminó su actuación y se marchó del templo. Por el camino, se cruzó con un hombre que adivinaba la suerte y un astrólogo; lejos, en las colinas, lloraba de miedo a morir Matusalén.

Ella recorrió lugares increíbles hasta llegar al castillo, parecía borracha porque se balanceaba igual que un barco de velas. De pronto, comenzó a escuchar el sonido de las armaduras, el filo de las espadas y lanzas, el contacto de las sedas y los encajes de la reina…

Frente al puente levadizo, el encapuchado con el hacha no la dejó pasar; ella trepó por la ventanita del torreón y escapó por los corredores de piedra caliza. Ese disfrazado quería matarla y ella lo sabía.
Una noche, cuando regresaba a la aldea, se asustó y buscó refugio porque escuchó sonidos de cadenas. Miró hacia un lado y hacia el otro del sendero que estaba desierto. Caminó unos pasos y se ocultó detrás de unas matas; el silencio se mezclaba con el sonido de los hierros.
Por la vía, envuelto en la niebla de los sepulcros, un vasallo en un caballo blanco avanzaba… Isabel no lo dejó pasar; se sostuvo de su pierna hasta que logró subir. Las cadenas se escuchaban cada vez más cerca.

El jinete no se detenía y tampoco tomaba la huella para ir a su casa en el campo. Isabel sintió temor porque estaba comenzando a darse cuenta que ese desconocido era el hombre de la caperuza. Quiso soltarse pero él la sujetó con fuerza.
El caballero se detuvo al costado del camino, similar a las callejas de su aldea. Había sonidos leves de mascotas.
-¡Bajad del caballo!- le dijo.
Ella, inmóvil, pensó que le había llegado la hora de morir. Él se sacó el disfraz y la miró con sus ojos oceánicos. Era el príncipe de la iglesia que la había seguido largos años con el traje de verdugo… sólo por timidez y por amor.

***

Cuento de mi libro "LOS DUENDES DE LA CASA DULCE" (infantil-juvenil) para descargar en Amazon

https://www.amazon.com/Los-duendes-casa-dulce-cuentos-ebook/dp/B01BS8D8RY/ref=asap_bc?ie=UTF8


Cuentos (infantil-juvenil) para lectores entre 7 y 10 años. Son historias que también pueden leer los adultos. Están cargadas de emociones, de recuerdos, de añoranzas, de un tiempo de niñez donde se mezclan la lectura y la imaginación y todo lo que llega desde el entorno tratando de asimilarlo para poder aprender. Los duendes de la casa dulce tienen aromas de ciruelas, de jazmines, murmullos de una abuela que tejía y de una niña que hablaba con la voz de EL PRINCIPITO.

Antes de ti, de Jojo Moyes





Louisa Clark sabe muchas cosas. Sabe cuántos pasos hay entre la parada del autobús y su casa. Sabe que le gusta trabajar en el café Buttered Bun y sabe que quizá no quiera a su novio Patrick. Lo que Lou no sabe es que está a punto de perder su trabajo o que son sus pequeñas rutinas las que la mantienen en su sano juicio.

Will Traynor sabe que un accidente de moto se llevó sus ganas de vivir. Sabe que ahora todo le parece insignificante y triste y sabe exactamente cómo va a solucionarlo. 

Lo que Will no sabe es que Lou está a punto de irrumpir en su mundo con una explosión de color. Y ninguno de los dos sabe que va a cambiar al otro para siempre.

"Antes de ti" reúne a dos personas que no podrían tener menos en común en una novela romántica con una pregunta:



¿Qué decidirías cuando hacer feliz a la persona a la que amas significa también destrozarte el corazón?



miércoles, 26 de abril de 2017

Vanidades



Algernon Talmage



Días antes de morir, la tía Catalina les dijo a las señoras del geriátrico: 
-Quiero volver a casa.
Necesitaba regresar a su edificio de dos plantas ubicado en la esquina más importante del pueblo. Pero no era posible, ahora estaba recluida en una caverna húmeda que en nada se parecía a la mansión de su juventud. Pasaba frío y ya no tenía apetito por la misma angustia del abandono.

Soltera, anciana, y con su acostumbrado mal humor, la tía Catalina seguía siendo la misma porque toda la vida había hecho su voluntad en aquel mundo de frivolidades, quejas y reproches donde gobernaba y combatía para imponer su nombre.

-Una mujer de clase se nota en la postura; no necesita llevar un vestido caro-decía con vanidad.

Tía Catalina se mantuvo inconmovible ante la muerte de sus padres y hermanas con las que peleaba siempre. Sobrevivió a todos ellos y todavía le quedaban fuerzas para reclamar derechos, molestar a la familia y creer que podía dominar territorios ajenos.

Ni siquiera el hecho de perder su fortuna, sus campos, y tener que trabajar cuidando niños, después de haber sido millonaria, había dañado su autoestima.

Luján Fraix-2004.

Ella, que todo lo tuvo, de Ángela Becerra






Tras sufrir un grave accidente, ella no vuelve a escribir. Derrotada y perdida, emprende un viaje a Firenze en busca de una fascinante historia que le contó su padre y que quiere convertir en novela.

En su afán por sentirse viva, crea un enigmático y silencioso personaje LA DONNA DI LACRIMA, que recibe en un soberbio ático de la vía Ghibellina a hombres que le cuentan su vida y adoran su cuerpo y su silencio. Nadie reconocerá en ésta a la solitaria y triste escritora que restaura libros y que visita cada tarde a las siete la antigua librería del Mercado Nuovo donde otro ser, un librero tan solitario y misterioso como ella, la espera.

Con esta conmovedora historia, profunda, desgarradora y llena de sensualidad y simbolismos. ÁNGELA BECERRA explora los abismos de la soledad, la fragilidad del ser humano y su incesante lucha por encontrar la felicidad y el verdadero sentido de la vida.



"...He conocido escritores que ignoran lo que son. Necesitan de algo, a veces de una absoluta nimiedad que los despierte. Aunque aparentemente parecen desconocerlo, suplican ser descubiertos por la vida. Se abrazan al papel en blanco queriendo ser dios de un mundo ínfimo; con sus emociones contenidas rozan siempre el filo del todo y de la nada. Por eso viven expectantes, atentos a la respiración del mundo. Se creen resecos y, de pronto, de la nada brota una brizna, una hoja frágil pero inequívocamente verde, entonces florecen... El escritor tiene más vidas que un gato, nace y muere en cada libro..."(fragmento)


PREMIO IBEROAMERICANO DE NARRATIVA
PLANETA-CASAMÉRICA 2009


martes, 25 de abril de 2017

Cristales rotos



Alex Alemany



-Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese del tiempo...

La mujer escuchó retumbar esas palabras en la sala vacía.

-Allá al final del camino la estoy esperando, pero no tenga miedo. Sujete el reloj y mueva los hilos que articulan el movimiento incansable de la vida. En la ribera, el Hacedor mira el Universo..., los tranvías corren calle abajo, las horas se llenan de fugaces alegrías y de ellas nacen ilusiones... El aire y su fragancias de mar..., dardos que alteran los latidos..., amores infinitos...

¿Qué espera del destino?.

Ate ese reloj de gatillo antiguo y déjelo respirar la libertad, no siga sus pasos, rescate en su memoria la sabiduría de un instante, la debilidad y la fuerza como dádivas de su ser único. Allá, en el fondo, estoy yo y tiene que ganarme la carrera.

Pero la mujer no rompió los espejos, no dejó caer los brazos... y el tiempo fue su tirano en esa lucha por sobrevivir.

.......................................

Hoy, anciana, frente a la muerte, los segundos le robaron su derecho a réplica.

Luján Fraix
Cuento de 1996

* Premiado en el concurso de cuentos (A.D.E.A) Buenos Aires.


¿Qué posibilidad tiene una obra literaria de convertirse en un clásico?




Persistencia, universalidad y humanización parecen ser las palabras elegidas para explicar la gran posibilidad que posee una obra literaria en convertirse en un CLÁSICO. Textos que se continúan leyendo como si fueran contemporáneos, a pesar de los arcaísmos o los cientos de años que los separan del lector, construyendo su base estética e intelectual.



¿QUÉ HACE QUE UNA OBRA PASE DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN
CUANDO EL HOMBRE CAMBIA JUNTO A UNA SOCIEDAD Y SU PENSAMIENTO?


El estilo de hoy es llano, carente de un sinfín de florituras que vestían las obras de otros tiempos; sin embargo, en grandes autores actuales encontramos la fundada afirmación que expone que no sólo "antes" existía calidad en la escritura, que no todo es liviano y superficial hoy.

Hace poco leí: "¿Cuál es la razón por la que se sigue leyendo a SHAKESPEARE y a CERVANTES con tanta naturalidad?. Y, seamos honestos, ¿cuántos han leído entero el QUIJOTE, LA DIVINA COMEDIA, MACBETH O ULISES?. ¿Se leen, o más bien, se estudian o se discuten fragmentos, que son trabajados en instituciones educativas?.

Lo que realmente recordamos son los personajes iluminando sus argumentos y convirtiéndose en la huella de su eterna modernidad.

La personalidad, la humanidad de los personajes de SHAKESPEARE, por ejemplo, son la causa de su persistente presencia y, como si verdaderamente hubiera existido, podemos identificarlos aún con el ingenioso hidalgo de CERVANTES y sus locas inquietudes idealistas, en todo caso, no tan locas... De algún modo filosófico-poético, las historias caminan por los distintos tiempos de la mano de esos personajes, seres vivos, héroes, amantes, criminales, sombras de nuestras propias locuras, y continúan con sus manos agrietadas amasando sus aventuras o muriendo de amor, traspasando la barrera entre la realidad y la ficción.



Quizá, CARLOS RUIZ ZAFÓN, que hoy ya tiene un tour en Barcelona para recorrer los pasos de su protagonista por el cementerio de los libros olvidados, se convierta en un CLÁSICO dentro de cien años...Ojalá.



Patricia Bottale

lunes, 24 de abril de 2017

Las baldosas rojas



Barbara Rosbe Felisky




Cuando era chica iba a la casa de mis abuelos: Juana y Eduardo.

Recorría el jardín poblado de jazmines y de rosales... El chalet era como sacado de los cuentos porque tenía la magia de los enanos de Blanca Nieves, de Hansel y Gretel...

Parecía un reino de hadas y la gracia flotaba en el ambiente con efluvios singulares de mermeladas y flores donde los personajes se mezclaban y aparecían en lo tapices de las paredes.

Yo estaba en el portarretratos..., tenía cinco años en aquella fotografía.

La abuela Juana era indiferente y siempre estaba en la cocina. Hacía dulces y tejía pañoletas.

-Voy a "escuchar" la novela.-decía mientras prendía el televisor.

Yo contaba las baldosas rojas y comía las uvas de la parra a escondidas del abuelo Eduardo que siempre estaba en el terreno de los árboles frutales; allí tomaba mates sentado sobre tres ladrillos; yo lo acompañaba y juntos dibujábamos letras con un palito en la tierra. El abuelo murmuraba igual que un viejo sin remedio y luego me narraba cosas que ya ni recuerdo. Pasaba el día en aquel hogar fascinante sin voces ni risas.

La abuela me daba alguna masita y yo hubiera querido llevarme los jazmines pero ni me atrevía a tocárselos. Iba al comedor y miraba la vitrina con las tacitas de porcelana y las copitas de licor,  que parecían diminutos utensilios de duendes. Todo limpio, tan impecable como los espejos y los dormitorios de camas separadas con dos cuadros de vírgenes. Ese universo vacío era demasiado perfecto si no fuera porque el silencio obligaba a sublevarse.

En el pequeño palacio soñaba historias sin tener noción de la verdad, de la crueldad del mundo y de lo dolorosa que podría llegar a ser la vida. Frecuentaba aquel lugar rodeada de personas monótonas que no peleaban pero que tampoco estaban contentas.

No creí nunca que el futuro pudiera ser tan diferente y que los seres se fueran despacio sin darse cuenta, cuando todavía no les había hecho la mayoría de las preguntas.

La casita de chocolate era real pero mi corazón de fantasía se agrandaba sin darse cuenta que pronto podría romperse en pedazos.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 

Hoy llevo la melancolía de mi infancia y el recuerdo de unos abuelos tristes que vivían con resignación y apatía. Me queda la imagen, casi sagrada, de ese sitio parecido a un templo.
Dejé todas mis ilusiones guardadas allí, en los jazmines, las uvas, los rosales, el aroma a dulce de ciruelas... y en las baldosas rojas.

Luján Fraix-2000

Publicado en mi antología "Molinos de Viento" cuentos (Buenos Aires-2000)


El jardín de los venenos, de Cristina Bajo






Alda, la madre de Sebastiana,
dominaba con mano férrea su destino.
Tanto es así que no dudó en disponer la clausura de la joven
en un convento, 
como castigo a unos amores tempranos
y, más tarde,
la obligó a casarse con un hombre despreciable.


 Precisamente en ese convento Sebastiana aprenderá el arte
de las plantas medicinales y venenosas
de la mano de una monja experta.
Arte peligroso que le dará,
con la única complicidad de su fiel aya,
la posibilidad de vengarse de sus enemigos.

John Waterhouse


"El jardín de los venenos" no es sólo la recreación de una época
sino también una mirada sobre las más sombrías motivaciones del ser humano
y algunos de los instrumentos secretos para llevarlas a cabo.
El drama de una joven que,
víctima de una sociedad marcada por apetitos ocultos y una religiosidad severa,
decide hacer justicia por mano propia.


"Todo individuo marcado por la experiencia...
guarda las nociones de las miserias que sufrió"


Sebastiana
entre braseros y lirios,
con la obstinación de las cosas inanimadas,
seguía ardiendo sobre un cielo amoratado.
La codicia, el maltatro, el egoísmo...
No tenía a nadie a quien amar
en esa tierra de amarguras.
Era una criatura
llena de silencios, madura de ánimo,
sufrida...
víctima de un sociedad 
pero culpable.


¿Cuántos siglos más habremos de pagar nosotras por el pecado original?
El Padre Thomas pensó
en el estado de sufrimiento, injusticia
y desesperación en el que sobrevivían muchas mujeres.



Cristina Bajo nació en Córdoba (Argentina) en 1937.
Autora de:
"Como vivido cien veces"
"En tiempos de Laura Osorio"
"Tú que te escondes", entre otros.

"El jardín de los venenos" se llamó
anteriormente
"Sierva de Dios, ama de la muerte"
Historia ambientada en el siglo XVIII.

***

"Imaginó la vida como un reloj de arena
y con un estremecimiento
temió que la Muerte
estuviera contando los granos
antes de guardarlos en su morral."

***


**

domingo, 23 de abril de 2017

El columpio





El columpio miraba de lejos en los jardines de la casa de piedra. No podía convocar a su paraíso a la niñez blanca que le hablaba desde algún cuento de tilos y moluscos. Componía su madrigal con magnificencia frente al madroño sembrado de matices y suspiraba tras la gracia de soñar un día más con el adagio del destino.

Balanceaba su rosario de eslabones grises en la soledad, como fantasma que cuidaba la llanura o centinela de milenios que movía sus cadenas y ahuecaba el silencio. Jamás dejó que lo tocaran porque él era dueño de sí mismo y, cual sabio monacal, permanecía inmaculado. Era un maestro de ciencias y cabalgaba sin instrumentos ópticos por las sombras de los jueves Santo, en el canto de los mirlos o en el aura que dejó la nostalgia cuando la fiesta de la infancia se fue del escenario.

Un día, interrumpió el susurro porque escuchó la voz de nácar  de una niña vestida de mujer...

Luján Fraix-1995


De amor y de sombra, de Isabel Allende



Desde el exilio en Venezuela impuesto por el derrocamiento de su tío, el presidente Salvador Allende, y por la violencia que desde entonces ha cundido en su patria, Isabel Allende vuelve a escribir una novela; un testimonio en el cual la denuncia se aúna con la imaginación y el fervor de la esperanza.

"Esta es la historia de una mujer y de un hombre que se amaron en plenitud, salvándose así de una existencia vulgar. La he llevado en la memoria cuidándola, para que el tiempo no la desgaste y es solamente ahora, en las noches calladas de este lugar, cuando puedo finalmente contarla. Lo haré por ellos y por otros que me confiaron sus vidas diciendo: toma, escribe, para que no lo borre el tiempo"

Tales son las palabras con las que ISABEL ALLENDE precede la historia narrada en:

DE AMOR Y DE SOMBRA


La historia de Francisco y de Irene, un hombre y una mujer provenientes de clases sociales muy alejadas y que, aún viviendo en ámbitos diferentes, se encuentran, se reconocen y se unen impulsados por su común repudio a un mundo insaciable de vejámenes y crímenes, y por su inconmovible esperanza en el cambio que habrá de producirse.

Una novela narrada con sobriedad que conmueve, animada a la vez por una fantasía luminosa y por una belleza que persiste en los momentos en que  surge la imagen del horror.

La autora de LA CASA DE LOS ESPÍRITUS, novela anterior que la proyectó a la fama, ofrece en De amor y de sombra un nuevo testimonio acerca del amor y del odio y muestra el rostro radiante de la fe en la libertad y en la dignidad humana.

................................................

..."Ni siquiera Irene supo de su vida secreta, aunque algunos indicios leves estimulaban su curiosidad. Sería mucho más tarde, al cruzar la frontera de las sombras, cuando descubriría la otra cara de ese amigo suave y de pocas palabras. En los meses siguientes se estrechó su relación. No podían prescindir uno del otro, se habituaron a estar juntos en el trabajo y en el tiempo libre, inventando diversos pretextos para no separarse. Compartían los días sorprendidos de la suma de sus encuentros. Amaban la misma música, reían al unísono, se conmovían por iguales injusticias y se sonrojaban ante los mismos bochornos..." (fragmento)


sábado, 22 de abril de 2017

Día internacional del Libro





El DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO



es una conmemoración celebrada a nivel mundial
con el objeto de fomentar la lectura,


la industria editorial
y la protección de la propiedad intelectual
por medio del derecho de autor


Desde 1995 es una celebración internacional promovida
por la UNESCO.
El 23 de abril de 1996 se inició en varios países.





"Un libro abierto es un cerebro que habla;
cerrado un amigo que espera;
olvidado un alma que perdona;
destruido un corazón que llora."



El planeta de las alabanzas (fragmento)



"Sólo los niños saben lo que buscan"


Caminando entre los girasoles, Eva alcanza a ver a un niño de mechones rubios y de frente pálida que la mira detenidamente tratando de ver más allá de sus pensamientos.

-¿De dónde vienes?-le pregunta extrañada ante esa aparición que intenta por todos los medios comunicarse con ella. Eva tiene sus razones para desconfiar.-¿Adónde vas?.
Él, algo indiferente y casi sin deseos de responder, alcanza a decir:
-Derecho, siempre delante de uno, no se puede ir muy lejos… Busco un amigo… Vengo del desierto de Sahara y de algunos planetas. Necesito hablar con los más necesitados y rescatar los valores espirituales.

-Yo soy una aldeana que vivo en una casa de ladrillos rojos con geranios en las ventanas y palomas en el techo. ¿Qué puedo ofrecerte?.
-Tú eres pura-murmura bajito.-Tienes la luz de la alborada y seguramente sabes reconocer la justicia, la humildad, la disciplina, la lealtad…

-Yo soy una chica que simplemente ama la naturaleza porque conoce el poder de la memoria y la bendición de ser útil a la sencillez de las cosas vitales. No pregunto tanto, no cuestiono a las personas porque respeto la esencia de cada uno y sus limitaciones.
El niño se sienta sobre una piedra y levanta los ojos hacia el cielo.
-Tú te llamas Eva y te gusta el paraíso, pero debes saber también de la transitoriedad de la vida. Eres inteligente pero no tienes que dar tantas explicaciones; deja que pregunten demasiado, sólo una respuesta alcanza…

-La felicidad no tiene precio, he aquí mi secreto. Es simple: no se ve bien sino con el corazón. “Lo esencial es invisible a los ojos”.-dice Eva convencida y algo molesta por los consejos del desconocido que parece ser un pequeño maestro de colegio.
-¡Hablas con mis palabras!. ¡Te ha llegado mi mensaje!-grita el niño con ternura.-La afinidad espiritual ya nos une porque has descubierto el encanto de la existencia humana y el valor de los afectos.

-¡Lo importante es invisible, comprendes!-vuelve a decir Eva mientras el personaje  desaparece con la sonrisa grandiosa detrás de los girasoles y repite a lo lejos:
-Tú estás sola en este planeta rural que es el tuyo; conoces el sabor de lo auténtico, la dignidad y su proyección. Bautizas tus principios y buscas en ellos el fin de las verdades, pero eres una niña como tantas que estudia y juega, que respeta las diferencias pero que, con sus derechos, impone sus códigos. (Fragmento)






Del libro: "LOS DUENDES DE LA CASA DULCE". (infantil-juvenil)


Un fragmento del cuento "El planeta de las alabanzas".

Este relato lo escribí para mi ahijada Ayelén, ella me lo pidió para sus quince años.





Te amaré locamente, de Jorge Fernández Díaz





Una dama recién divorciada que cree descubrir al hombre de su vida, una madre que sufre la soledad, un padre que selecciona candidatos para su hija, dos personas casadas que se enamoran en Facebook...

Estos son algunos de los personajes que JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ escuchó como periodista y que, luego, narró como escritor. Aquí describe avatares y angustias de personas comunes y corrientes, trazando mapas sentimentales. 

La seducción, la vejez, el barrio, el crimen, los dioses, los héroes y los villanos, bajo la lupa de quien fuera condecorado por el rey de España con LA CRUZ DE LA ORDEN ISABEL LA CATÓLICA.

***


viernes, 21 de abril de 2017

Doctrina del pensamiento





                                                 A José


Sila Tíber estaba condenado a muerte.
La celda, ubicada en una iglesia, era sólida como si estuviera amarrada a esa tierra que Sila amaba pero que tendría que abandonar por un equívoco: la trampa del destino que se burlaba de él.
Las almenas de la fortaleza eran rectangulares y una torre se elevaba por encima de la prisión augusta. Sila no sabía cuál sería su forma de morir, pensaba en la hoguera o tal vez en la guillotina…

Afuera la multitud gritaba a viva voz sus reclamados derechos o festejaba el sacrificio de otro ciudadano que había transgredido las leyes.
Una mirada penetraba por el postiguillo de la reja, era el soldado que le traía algo de comida; aunque Sila no tenía apetito y permanecía recostado entre los harapos sucios con los ojos en penumbras y la historia de los siglos en la mente. Se hallaba en la casa de Dios, pero él no lo sabía a pesar de que escuchaba el canto de un coro que se dispersaba hacia los torreones.

Las palabras del Abad eran severas y estaban en discordia con los milagros; el hombre más bien parecía un villano bien enseñado que no hacía diferencias. Sila lo imaginaba anciano con una sonrisa irónica y confundida, mezcla de culpa y frenesí, enmudecido y vociferando ¡aleluya! por los rincones de una construcción extraña con puertas de roble. Pero ya no había tiempo para el éxtasis o para la oración porque la hora llegaba y el fin era inminente.

Sila no era culpable pero las injurias lo llevaron a ese juicio como si fuera un ladrón, roído e inmundo, que no sabía distinguir el bien del mal; sin embargo, él era devoto y se hubiera desgarrado las vestiduras por sus fieles. Hombre famoso de labios finos y cráneo calvo, llevaba los hábitos de una orden; era un maestro de profetas y estaba sentenciado a desparecer para siempre.

A Sila, resignado por el infortunio, le esperaba un viaje a estepas heladas en medio de los ruegos y de los auténticos herejes que no entendían nada de santidad, de dogmas y de retiros espirituales. Apretó el pectoral y pidió perdón para los invasores; los que gozaban ebrios, alrededor de una tinaja con vino, y luego se iban a martirizar humanos vivos sin piedad por los niños o por las mujeres.

El demonio era una sombra que vertía la sangre de los crucificados para después bebérsela íntegra en algún sótano con cadáveres y cenizas de viejos.
Ya faltaba poco para partir y Sila rezaba sujeto a los trastos; los malos ejemplos no lo perturbaban porque era demasiado santo para caer del púlpito.

El Abad, a la distancia, hablaba de enfermedades terminales, de bálsamos y gencianas silvestres. Sila escuchaba el murmullo de los monjes a quienes llamaba enmascarados hambrientos por las vísceras ajenas, pero eran religiosos adictos a vivir entre los márgenes. Muy fogosos para testimoniar la verdad y proclives al pecado que llevaba la cara deforme de la virtud.
Sila se preparó porque ya lo vendrían a buscar para trasladarlo al cadalso. La puerta se abrió y un encapuchado le besó la mano; él apoyó la suya sobre la cabeza del desconocido que le ató los brazos detrás del cuerpo y le tapó la vista.

El pasillo tenía en la parte superior un gran arco con columnas pulidas y en el centro una pilastra. Sila percibía el calor de la luz que penetraba por la cúpula; después llegó la oscuridad nuevamente y el silencio atronador que casi le impedía recordar porque a su cabeza la cubría un velo de niebla y amnesia, pero, a pesar de todo, era fuerte y letrada.
Lo llevaron a otra prisión más lejana y fría en donde ya no se escuchaban murmullos ni voces celestiales.

Alguien entró, le dio la última bendición y dijo:
-Todavía falta mucho para recibir al reino de los justos.
Sila no comprendió y se puso de rodillas, delante de un altar de piedra imaginario, rodeado de calaveras que repetían con sus bocas desdentadas:
-¡Tú no eres justo!
Los verdugos se acercaron con sus hostias morenas y trajeron jarros de chapa o palastro.

Sila no sintió las llagas ni el dolor de los castigos, pero la sangre se derramaba lentamente en el vaso igual que gotas de lluvia. Sus huesos cada vez más pequeños se momificaban y su memoria se nublaba por las palabras de los jueces y los gritos de los difuntos. Estaba en la mitad del camino junto con los enigmas de la otra morada. Su cuerpo seco se derribaría en cualquier momento ante el inquisidor que reía sin cordura, pero Sila no lo veía porque tenía los ojos vendados.

-Está muerto-dijeron los hombres y se burlaron de ese religioso que a lo largo de su vida no hizo otra cosa más que pensar y pensar; cuestionaba los laberintos de las ideas con inquietudes e interrogantes matemáticos, científicos y morales.
A Sila nadie lo sacrificó ni tampoco fue herido; las gotas que llenaban el recipiente de hierro laminado eran de agua de río.
Sila Tíber, el monje débil y entregado, falleció por sugestión…


 Luján Fraix
Cuento ganador del primer premio en el concurso organizado por el "Conservatorio Literario de Rosario"-fieles custodios del idioma-. (Argentina-2004)




POEMAS
arboldedianabis.blogspot.com
ÁRBOL DE DIANA
-Taller de Literatura-
Es lo que aprendí en el profesorado de Letras, más los 15 años de taller de literatura.

Una vez más gracias a TODOS.

Mi país inventado, de Isabel Allende




"Me he arrepentido de muchas cosas escritas en mi juventud: poemas espantosos, cuentos trágicos, notas de suicidio, cartas de amor impartidas a infortunados amantes y sobre todo aquel diario cursi. (Cuidado aspirantes a escritores: no todo lo que se escribe vale la pena preservar para beneficio de generaciones futuras).

Al darme aquel cuaderno, mi madre tuvo la intuición de que habrían de perderse mis raíces chilenas y que, a falta de tierra donde plantarlas, debería hacerlo en papel.


A partir de ese instante he escrito siempre.



Mantenía correspondencia con mi abuelo, mi tío Pablo y con los padres de algunas amigas, unos pacientes señores a quienes relataba mis impresiones de La Paz, sus montañas moradas, sus indios herméticos y su aire tan delgado, que los pulmones siempre están a punto de llenarse de espuma y la mente de alucinaciones. No escribía a niños de mi edad, sólo a los adultos, porque ellos me contestaban...



...Mi educación fue caótica, por decir lo menos, pero compensé las tremendas lagunas de información leyendo todo lo que caía a mis manos con una voracidad de piraña... "


Del libro MI PAÍS INVENTADO de ISABEL ALLENDE

jueves, 20 de abril de 2017

Semblanza o retrato literario


John Henry Lorimer


Maestra del autoengaño, Manuela vivió siempre a la sombra de los demás porque le resultaba fácil y cómodo. Su carácter esquivo y sus rasgos pueriles la transformaban en una discípula de sus propios miedos.

Era una mujer de estatura mediana, cabellos castaños con rulos estáticos y ojos color del cielo. Se vestía como al descuido, con trajes regalados y pobres que no correspondían a su edad. Era sumisa y agradable, demasiado dadivosa y consagrada a los rezos como resultado de su estructurada educación religiosa. Ella creía que permanecía, por su propia voluntad, ajena a las miserias de los humanos.

En las tardes de invierno, tejía ponchos de oveja o de llama; en su rostro se pintaban el candor y la suavidad, la sonrisa pura y confiada, la sabiduría de la resignación…

Quería refugiarse en su mundo de sentencias y de revelaciones porque su miedo iba en aumento y convocaba a sus fantasmas interiores que aleteaban como aves espectadoras de un probable exterminio. Esos temores le impedían crecer a pesar de haber “dado a luz” a dos hijas.

Manuela, la niña, en un tablón de andamio estaba por caer frente al tiempo y su crueldad, pisoteada por la injusticia, por el espanto y la impotencia.

El sexo, la separación, la infancia, un epígrafe, el cielo, su historia… eran símbolos que su mente guardaba para las pesadillas, cuando despertaba a los gritos en medio de las noches de lluvia, mientras la gata Máxima lloraba a sus pies.

Manuela, herrumbrada y cobarde, quería ser cruel porque se consideraba desigual ante la maldad de ese destino, pero no era valiente como Dios se lo pedía en los sueños fragmentados. Su voz era dulce y recogida, sus gestos llanos; existía la nobleza del dolor en la santidad de una mujer que no había manchado su espíritu con los pecados terrenales.

Luján Fraix-2010



                                      

retrato de la novela

"El silencioso grito de Manuela"

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